Se podría decir que me he despertado consternado por el dominio de la oscuridad, el paracetamol yace en el fondo del cuarto, junto a mi consciencia. Intento escribir, ya que mi boca no me permite articular queja alguna - estaba llena de baba y balbuceaba babosas de baba en la baldosa más cercana a mi cama- Mi cabeza? mi cabeza parece una gramola de pesadillas intermitentes sin final alguno, sin querer pensarlo o adivinarlo, las sombras nocturnas se burlan en mi presencia, llegando a repetir exactamente doscientas cinco veces la misma frase: - E Leonor a leoa, alelada, liberou as lilas engaioladas.
Si, no se le puede encontrar sentido alguno pero aún no he hecho referencia alguna a la fiebre?