Los edificios, las sombras de los transeúntes, las agujas del reloj la ahogaban, hacían retorcer en escalera de caracol su cuello. Era consecuencia de muchos días de ideas caducadas, de opiniones enfermizas sobre la veracidad de la vida. A medida que observaba cada paso calculado sobre la vieja acera de Aeon city se mostraba más compasiva por sus pensamientos, no era la realidad que le tocaba vivir, había besado sin pensarlo a la esfinge que matara la condición humana. Amargó la longevidad de sus pasos hasta su casa. Abrevió su torturada consciencia para relajarse, si, relajarse o intertanlo al menos en el sofá.
martes, 17 de agosto de 2010
domingo, 15 de agosto de 2010
El cadáver del menisco.
Se podría decir que mi rodilla prolonga mi soledad, continúa el tiempo pasado, acorta mis palabras, los ligamentos son al menos algo roto sin futuros fundamentos. Cualquier dolor es sinónimo de experiencia y no por ello barata malevolencia, los mimos sufridamente gestionados son ronroneos de felino. Las olas no escapan, ni huyen, se alejan, las agujas del reloj dictan sentencia y en sus sombras mueren los recuerdos.
martes, 3 de agosto de 2010
Si, otra vez.

Otra vez, abandonado me dejó, afuera llueve a cántaros en pleno Junio; y aquí los adoquines levitan. Son las 10 y aún no ha llegado a casa a cenar, cuando ya los últimos rayos de sol se cuelan entre las grisáceas nubes.
Sí, me adandonó repito, aquí la espera, su cámara llorando en lente y alma; no, en absoluto es interesante. A causa tuyo el sueño se encalla en la arena nueva.
Sí, por enésima vez me abandonó, o no, escucho el cerrojo, y de entre la puerta entreabierta diviso su sonrisa de Artemisa. Vuelve pero no a por mi sino a po el libro que tenía olvidado; la conocía, pero no sabía en verdad su nombre; todo era a causa de ella, y todo esto a través del objetivo de su prolongación...
Sí, me adandonó repito, aquí la espera, su cámara llorando en lente y alma; no, en absoluto es interesante. A causa tuyo el sueño se encalla en la arena nueva.
Sí, por enésima vez me abandonó, o no, escucho el cerrojo, y de entre la puerta entreabierta diviso su sonrisa de Artemisa. Vuelve pero no a por mi sino a po el libro que tenía olvidado; la conocía, pero no sabía en verdad su nombre; todo era a causa de ella, y todo esto a través del objetivo de su prolongación...
El reflejo del sendero.

Pongamos que son desconocidos,uno se conoce, el otro quiere conocerle, los dos se miran; cuando ya no están juntos solo tienen sus reflejos en sus manos, uno tiene miedo y el otro miedo sobre el miedo del otro.
Pero de repente se vuelven a encontrar, uno se desconoce del otro y el otro cree conocerle, los dos se miran, sí, uno se encapricha con fotografíar ese momento para que no acabe en el fondo oscuro de su pupila. Uno ya se va, el otro en breves visita el insomnio, no tiene dudas, claro que no, quiere lo que quiere; quiere su sonrisa, quiere su frente a frente, quiere sus gestos, quiere sólo su perdición y su pensamiento. Por que aunque sea de noche uno lo vé todo claro, mientras el otro viaja por el sendero de Atenea.
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