domingo, 19 de diciembre de 2010

A la risa.

Antes de empezar, sugiero no mencionar tu nombre,
después, congelar tus pensamientos inertes,
rimar tus labios y tus dientes si mientes,
intentar explicar tu sonrisa inexplicable al hombre.

Astros, recuerdos y otras obras de arte,
negar la existencia de la perfección,
asombrar a todo ser el porqué de alabarte,
mantener ante todo el amor con discreción.

Algunos creen en la religión, otros en el sino,
ríete, sí, aún no te han conocido...

Tener envidia de tí las musas,
insatisfechas de tu rebosante belleza,
nadar en tu mirada sin prisas,
embriagar mis párpados de pereza,
zarpar al infinito hasta que tus labios me merezca...