Otra vez, abandonado me dejó, afuera llueve a cántaros en pleno Junio; y aquí los adoquines levitan. Son las 10 y aún no ha llegado a casa a cenar, cuando ya los últimos rayos de sol se cuelan entre las grisáceas nubes.
Sí, me adandonó repito, aquí la espera, su cámara llorando en lente y alma; no, en absoluto es interesante. A causa tuyo el sueño se encalla en la arena nueva.
Sí, por enésima vez me abandonó, o no, escucho el cerrojo, y de entre la puerta entreabierta diviso su sonrisa de Artemisa. Vuelve pero no a por mi sino a po el libro que tenía olvidado; la conocía, pero no sabía en verdad su nombre; todo era a causa de ella, y todo esto a través del objetivo de su prolongación...
No hay comentarios:
Publicar un comentario